En el minimix 38, las guitarras y la electrónica se encuentran en un terreno común: música inquieta, juguetona y hecha para moverse. Del indie rock al French touch, pasando por el dance-punk y el pop más imprevisible, la sesión enlaza melodías reconocibles con ritmos que cambian la perspectiva. Hay energía, ironía y un punto de nostalgia futurista, pero nada se queda quieto demasiado tiempo. Dale al play y déjate llevar: cada transición es una pequeña sorpresa y el groove, el hilo conductor de un viaje sonoro que merece escucharse de principio a fin.
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