Ray Cooder viaja a Cuba enfrascado en un proyecto que consistía en encontrar ritmos perdidos creados por los esclavos traídos a la isla en barcos desde el SXVI.
Ray el protagonista del documental no encuentra las claves de esos ritmos perdidos, a cambio encuentra un puñado de músicos excelentes, algunos muy entrados en años que nunca habían salido de la isla, desconocidos y casi olvidados.
La película combina actuaciones llenas de ritmo y emoción con escenas de la vida cotidiana en La Habana y un viaje de los músicos a Ámsterdam y Nueva York. A través de sus historias, descubrimos el talento, la humildad y la pasión de unos artistas que, pese a los años y al reconocimiento tardío, conservan intacto su amor por la música.
anecdota
Once músicos de viajan de Cuba a Nueva York para actuar en el prestigioso Carnegie Hall, entre ellos Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Omara Portuondo y hasta 8 músicos más.
Hay una escena muy especial: los músicos cubanos pasean por Nueva York y se quedan contemplando los escaparates, sorprendidos por las tiendas, los productos y el ritmo de una ciudad tan distinta de La Habana.
Es un momento sencillo, pero muy humano: por un instante, los artistas que han conquistado al público con su música vuelven a ser viajeros curiosos, mirando el mundo con ojos de asombro.Más que un documental musical, Buena Vista Social Club es un homenaje a la memoria, a la cultura cubana y a la capacidad del arte para unir generaciones y conectar personas de todo el mundo.
Una película que demuestra que la música no entiende de edades y que nunca es tarde para volver a brillar.



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