sábado, 3 de octubre de 2026

La IA y el amor

 La IA no es algo nuevo. Ya en la Antigua Grecia, en la Ilíada se menciona como el dios Hefesto creó dos mujeres artificiales (robots) para que lo liberaran de su trabajo. En el siglo I d.c. Herón de Alejandría en su obra Automata describe máquinas capaces de realizar tareas automáticamente. También tenemos descripciones de autómatas en el Antiguo Egipto. En el siglo XIV Ramón Lull describe en su obra Ars Magna un artefacto mecánico similar a un sistema de Inteligencia Artificial. En el siglo XIX la matemática Ada Byron dió la visión de que las máquinas servirían para algo más que hacer cálculos matemáticos complejos. De ahí saltamos a los años 50 del siglo XX  en los que Alan Touring escribió el artículo  Computing Machinery and Intelligence. En esa misma década se sigue desarrollando gracias a Marvin Minski, John McCarhy y otros profesores. En los 80 se empieza a invertir grandes cantidades de dinero y así llegamos a la actualidad.

Hoy en día, la IA nos facilita la vida. Nos da consejos sobre cocina, nos hace la lista de la compra, o se usa para hacer trabajos en la Universidad o en secundaria. También nos ayuda a realizar correctamente nuestro trabajo. Además en una sociedad cada vez más individualista, en la que nos relacionamos menos físicamente, surgen IAs con las que podemos charlar, hacer amistad o enamorarnos. Y estas últimas funciones de la IA empiezan a dar problemas, para algunas personas que llegan a normalizar que alguien, que no existe, le de siempre la razón, y que no tenga problemas económicos, familiares o de salud. En definitiva, un remanso de paz irreal que puede generar problemas a la hora de relacionarse, sentimentalmente o no, con otras personas. En este enlace podemos ver ejemplos de las relaciones amorosas con la IA

En el cine tenemos cada vez más representaciones de la IA. Tenemos ejemplos en 2001: Odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968),  Matrix (hermanas Wachowski,1999), Inteligencia Artificial (Steven Spilerberg, 2001) pero centrándonos en las relaciones sentimentales, la más representativas son: 

-Blade Runner (Ridley Scoot, 1982): Una distopía en la que el protagonista se enamora de una replicante que se cree humana.

-Her (Spike Jonze, 2013): cuyo argumento se centra en la relación romántica que establece su protagonista con Samantha, la voz femenina de un sistema operativo basado en una inteligencia artificial.

-Blade Runner 2049 (Denis Villenueve, 2017): En la que un replicante y un holograma son pareja.

En definitiva, los humanos tenemos que ir aprendiendo a adaptarnos a una tecnología cuya evolución va mucho más rápido que nuestro aprendizaje.








Enlaces de interés:

-La Historia de la IA

-La inteligencia artificial en el cine

-Her (película)






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