Spotify te ha puesto delante una mesa de mezclas y ni te has dado cuenta
Hay una función en fase beta de Spotify que, si tienes premium, probablemente ya hayas visto.
Abres una playlist, aparece un botón que pone Mix y, si lo pulsas, Spotify empieza a mezclar las canciones que hay dentro.
La idea, en principio, es cojonuda.
De acuerdo, puede parecer un Traktor de Feber. No es una mesa Pioneer, ni pretende serlo. Pero, joder, funciona.
Lo tienes en un móvil de cinco pulgadas y te permite hacer una sesión sin tener que montar una cabina de DJ en casa, con todo lo que eso implica: portátil, controladora y un estudio de DJ de la NASA.
Y aquí está lo interesante.
Spotify no se limita a reproducir una canción después de otra. Mix permite trabajar con BPM, tonalidades, puntos de transición, filtros, loops y diferentes formas de enlazar una canción con la siguiente.
Es decir: Spotify te ha puesto delante una pequeña mesa de mezclas.
Y probablemente ni te hayas dado cuenta.
El Mix
Spotify hace algo bastante sencillo: coge las canciones de una playlist y decide cómo enlazarlas.
Busca un punto de una canción y un punto de la siguiente y hace la transición. Durante unos compases baja el volumen de una, sube el de la otra, juega con los graves, aplica filtros y disimula el cambio.
Y ya está.
Funciona.
Pero es un poco como tener una PlayStation 6 para jugar al Tetris.
Porque una cosa es conseguir que dos canciones no queden separadas por un silencio. Aunque, ojo, a veces un buen silencio también es una buena mezcla.
Y otra muy distinta es hacer una buena transición.
Ahí está la diferencia.
Una mezcla no consiste simplemente en que una canción salga y otra entre.
Consiste en decidir cuándo tiene que salir una, cuándo tiene que entrar la otra y por qué ese momento concreto funciona.
Y ahí es donde Mix empieza a ponerse interesante.
Porque la herramienta puede hacer muchas cosas automáticamente, pero también permite empezar a jugar con esas decisiones.
Una playlist puede convertirse en una sesión
Aquí está una de las cosas más interesantes de Mix.
Una playlist normalmente consiste en una selección de canciones que Spotify reproduce una detrás de otra.
Con Mix, esa misma playlist puede plantearse de otra manera.
Ya no se trata únicamente de decidir qué canciones forman parte de ella, sino también de cómo se relacionan entre sí.
Dónde termina una.
Dónde empieza la siguiente.
Qué punto de entrada funciona mejor.
Si merece la pena respetar el ritmo de una canción o romperlo para entrar en otra.
Si una transición necesita un filtro, un loop o simplemente dejar que una canción respire unos segundos más.
Spotify pone las herramientas encima de la mesa y, a partir de ahí, la playlist puede dejar de ser solamente una lista de canciones para convertirse en una pequeña sesión.
De hecho, yo lo estoy usando para crear un minimix cada 7-10 días.
El problema de las playlists
Aquí hay otra cosa curiosa.
Cuando compartes una playlist de Spotify fuera de Spotify, por ejemplo en X, muchas veces la previsualización no enseña realmente lo que tienes delante cuando entras en la aplicación.
Compartes una playlist mezclada y la persona que la ve puede encontrarse con algo que parece exactamente esto:
Minimix 35
Canción 1.
Canción 2.
Canción 3.
Canción 4.
Canción 5.
Canción 6.
Y puede pensar:
«Ah, vale. Una playlist».
Y ya está.
Ese es precisamente el problema.
Porque cuando entras en Spotify, la historia cambia.
Aparece que está mixed, aparecen los BPM, las tonalidades, las transiciones y una interfaz que parece mucho más cercana a una mesa de mezclas que a una playlist convencional.
Pero desde fuera no se ve nada de eso.
Y esto llevó a una situación bastante divertida con una seguidora en X.
Durante semanas fueron apareciendo diferentes minimix.
Y aquella persona empezó a jugar con el asunto.
«Me han gustado dos de las seis».
Y empezó el juego.
«¿La una y la tres?»
«No. Frío».
«¿La cuatro y la cinco?»
«Caliente, caliente, caliente».
Y así durante unas cuantas semanas.
Hasta que llegó el momento de cortar el juego:
«Haz el favor de escucharlo».
Porque aquello no iba de adivinar cuáles eran las dos canciones buenas.
Iba de escuchar la sesión completa.
Y ahí estaba precisamente el problema.
La seguidora estaba interpretando aquello como una playlist.
Pero la gracia estaba precisamente en escuchar cómo estaban construidas las transiciones entre las canciones.
Una playlist mezclada no es una playlist normal
Y aquí es donde volvemos al principio.
Spotify ha conseguido algo bastante interesante: que alguien que no tiene una controladora, ni un ordenador preparado para pinchar, ni un equipo de DJ pueda ponerse a jugar con las mezclas.
Eso, como idea, es enorme.
Pero tener una herramienta no significa que haya que utilizarla siempre de la misma manera.
Puedes pulsar el botón Mix y dejar que Spotify decida.
O puedes entrar y empezar a modificar las transiciones.
Puedes jugar con los BPM y las tonalidades.
Puedes probar diferentes puntos de entrada y salida.
Y, poco a poco, descubres que detrás de una transición de pocos segundos puede haber mucho más trabajo del que parece.
No se trata de hacer la mezcla más espectacular.
Ni de demostrar nada.
Se trata de encontrar ese punto exacto en el que empieza la canción B y piensas:
**«Joder.
Aquí».**
Eso es una sesión.
Y esa es precisamente la diferencia entre una playlist que simplemente reproduce canciones y una playlist pensada para ser escuchada como una sesión.
Y todavía está en beta
Y aquí hay que reconocerle una cosa a Spotify.
Aunque Mix todavía está en fase beta, no para de actualizarse y añadir cosas nuevas.
Las últimas incorporaciones han sido el looping, que permite hacer loops dentro de las mezclas, y los efectos, que se suman a los filtros que ya había.
Además, Spotify ha ido corrigiendo y ampliando muchas de las cosas que al principio se quedaban bastante cortas.
¿El problema?
Que todavía tiene algunas limitaciones.
Por ejemplo, la interfaz limita el trabajo a 16 bars. Y los loops, aunque son una de las incorporaciones más interesantes, solo pueden utilizarse en la canción que sale.
Pero aquí también hay que ser realistas.
Estamos hablando de Spotify.
No estamos hablando de una mesa de mezclas ni de un programa de DJ.
Spotify es una aplicación para escuchar música. Lo que hace Mix es coger algo que ya existe —una playlist— y darle la posibilidad de convertirse en una sesión.
Y eso es precisamente lo interesante.
No nos engañemos: si quieres hacer una sesión de verdad, Spotify no es el lugar más adecuado. Para eso están Traktor, unos Pioneer CDJ o el equipo que toque en cada momento.
Pero tampoco creo que debamos pedirle eso.
Porque lo que Spotify está haciendo, con esta pequeña opción, es cambiar la experiencia de escuchar una playlist.
Y si esta es la versión beta y se están haciendo este tipo de actualizaciones continuamente, añadiendo herramientas y corrigiendo cosas por el camino, la verdad es que promete bastante.
Porque quizá Spotify no te ha puesto una mesa de mezclas delante.
Pero sí te ha puesto delante una manera bastante curiosa de convertir una lista de canciones en una experiencia de escucha diferente.
Perfil de fibla en X
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